Traumatismos: Esguinces, Luxaciones y Fracturas — Actuación y síntomas

Traumatismos

Traumatismos: toda transferencia de energía hacia el cuerpo humano. Esta energía puede tomar cualquiera de las formas conocidas —eléctrica, química, radioactiva—; la más frecuente es la de origen mecánico.

Esguince

Esguince: es una distensión o rotura del ligamento, el cual está formado por un tejido que no posee mucha elasticidad. La forma más habitual de producirse un esguince es forzando la articulación y sobrepasando la resistencia del ligamento.

Signos y síntomas

  • Inflamación, incluyendo la aparición de:
    • Enrojecimiento: color rojo producido por la presencia de congestión sanguínea.
    • Calor: generado por un mayor flujo de sangre a la zona; la temperatura de la superficie se aproxima a la temperatura interna (aprox. 37 °C).
    • Tumor: incremento del volumen de la zona por un aumento de la permeabilidad de los vasos sanguíneos; parte del plasma sale de los vasos hacia el área lesionada.
  • Dolor: provocado por la distensión de los tejidos causada por la salida de líquido de los vasos sanguíneos.
  • Inestabilidad articular: una vez lesionado, la falta de control sobre la articulación permitirá movimientos más amplios de lo normal; la articulación no estará sujeta.

Conducta a seguir

  • Aplicar frío local.
  • Inmovilizar la articulación afectada para no agravar su estado.
  • Elevar la articulación y mantenerla en reposo siempre que sea posible.
  • No aplicar pomadas ni analgésicos que puedan camuflar los síntomas.

Luxación

Luxación: es la pérdida de contacto entre dos superficies articulares. Habitualmente es necesario un esguince de grado III para permitir una luxación. Muchas veces la cápsula articular también se rompe en la luxación, perdiéndose el líquido sinovial y poniendo en peligro estructuras vecinas. Hablamos entonces de una subluxación cuando la pérdida de contacto de las superficies articulares no es completa.

Signos y síntomas

  • Inflamación: rubor, calor, tumor y dolor.
  • Impotencia funcional: imposibilidad de mover la articulación tanto voluntariamente como de forma pasiva; si intentamos moverla, se podría producir una lesión más grave.
  • Deformidad articular: desplazamiento de los huesos respecto a su posición original; la forma de la articulación no es normal.

Conducta a seguir

  • Aplicar frío local.
  • Inmovilizar la articulación afectada en la misma posición en la que se encuentre.
  • No se deben realizar movimientos con la articulación luxada.

Fracturas

Fracturas: es la pérdida de continuidad de un hueso, el cual estará en un punto roto parcial o totalmente; ese punto se denomina foco de fractura.

Causas de las fracturas

  • Un impacto o una fuerza externa sobre el hueso puede sobrepasar su resistencia.
  • Un movimiento brusco de la musculatura puede arrancar un fragmento óseo.
  • Múltiples traumatismos repetidos pueden causar una fractura por fatiga.
  • A veces la resistencia del hueso está disminuida, por ejemplo si se sufre osteoporosis.

Signos y síntomas

  • Inflamación: rubor, calor, tumor y dolor.
  • Deformidad ósea: el hueso pierde su eje y su forma habitual.
  • Impotencia funcional: el paciente no puede mover los músculos que se insertan en los fragmentos porque producirían desplazamiento de la fractura y no el movimiento esperado.
  • Crepitación: sensación al tacto y, a veces, ruido producido al manipular los fragmentos; parecido a un crujido. No debemos buscar este signo a propósito por la posibilidad de originar nuevas lesiones.
  • Movilidad anormal: el hueso se mueve por donde no existe articulación.

Clasificación

  • Fracturas abiertas: el foco de fractura está en contacto con el exterior; existe una herida en la piel que permite llegar hasta el hueso desde el exterior. Se producen cuando el objeto que produce la fractura del hueso causa también la herida, o cuando el hueso se fractura primero y, al desplazarse los fragmentos óseos, rompen la piel desde dentro hacia fuera. Las fracturas abiertas son difíciles de tratar: tienen fácil infección y puede llegar al hueso, llevando a una infección llamada osteomielitis.
  • Fracturas cerradas: no existe herida y, por lo tanto, no se tiene acceso al hueso desde el exterior.

Conducta a seguir

  • Nunca deberemos intentar reducir una fractura por nuestra cuenta.
  • No mover al accidentado salvo que exista un peligro inminente.
  • Retirar anillos, pulseras y relojes si es posible.
  • Explorar movilidad, sensibilidad y pulsos.
  • Inmovilizar el foco de la fractura.
  • Procurar el traslado a un centro sanitario.
  • En el caso de las fracturas abiertas, tratar la posible hemorragia y la herida, cubriéndola con apósitos estériles antes de inmovilizarla; no aplicar compresión directa sobre el foco óseo expuesto.
  • Proteger al paciente de la pérdida de calor y vigilar constantes.

Nota: Este texto ha sido corregido ortográfica y gramaticalmente sin eliminar contenido. Se han introducido secciones y listas para mejorar la claridad y la legibilidad, manteniendo la información original.

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