La Función de Relación y el Sistema Locomotor: Estímulos, Sentidos y Estructura Ósea

La función de relación: estímulo y respuesta

Los receptores sensoriales se encuentran localizados en los órganos de los sentidos (lengua, piel, oídos, fosas nasales y ojos).

1. La función de relación

La función de relación permite al organismo percibir cambios internos y externos, procesar la información en el sistema nervioso y generar respuestas mediante órganos efectores. Consta de tres etapas:

  • Recepción de estímulos: los receptores sensoriales (en órganos de los sentidos y en el interior del cuerpo) detectan cambios como luz, sonido, temperatura, presión y sustancias químicas, convirtiéndolos en impulsos nerviosos.
  • Procesamiento: esos impulsos viajan al sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal), donde se interpretan y se elabora una respuesta adecuada.
  • Ejecución de respuestas: los impulsos de salida llegan a los órganos efectores: músculos (movimiento) y glándulas (secreción de sustancias como saliva u hormonas) que realizan la acción correspondiente.

2. Clasificación de receptores

Los receptores se clasifican por localización y por tipo de estímulo:

  • Según la localización: receptores internos (músculos y vísceras; sensaciones internas como la sed) y receptores externos (órganos de los sentidos).
  • Según el estímulo: quimiorreceptores (olfato y gusto), mecanorreceptores (presión, vibración, sonido, gravedad), fotorreceptores (luz y color), termorreceptores (temperatura) y nociceptores (estímulos dañinos y dolor).

3. Tacto

La piel tiene epidermis (capa externa) y dermis (contiene receptores). En la dermis se encuentran los corpúsculos de Ruffini (calor), Meissner (contacto), Krause (frío) y Vater-Pacini (presión), además de terminaciones nerviosas libres que detectan dolor y estímulos intensos. Estos receptores permiten distinguir texturas, temperaturas y presiones, enviando la información al sistema nervioso central.

4. Vista

La luz entra por la córnea, atraviesa el humor acuoso y llega al cristalino, que modifica su curvatura para enfocar (acomodación: abomba para cerca, se aplana para lejos). En la retina, conos y bastones captan la imagen (conos: luz intensa y color; bastones: baja luz, sin color). La imagen formada es invertida y más pequeña; los impulsos viajan por el nervio óptico hasta la corteza cerebral. Párpados, glándulas lacrimales, cejas y saco lacrimal protegen y mantienen el ojo.

5. Olfato y gusto

El olfato utiliza quimiorreceptores en la pituitaria amarilla de las fosas nasales; millones de células detectan sustancias volátiles y envían señales por el nervio olfativo al cerebro. El gusto reside en las papilas gustativas (lengua, paladar, faringe, laringe); los botones gustativos contienen poros con quimiorreceptores que detectan sustancias disueltas. Los cinco sabores básicos son ácido, amargo, salado, dulce y umami.

6. Oído

El oído se divide en oído externo, medio e interno. El pabellón y el conducto auditivo recogen el sonido; el tímpano vibra y transmite las ondas a la cadena de huesecillos (martillo, yunque, estribo), que las conducen al caracol. En el caracol, las células ciliadas transforman las vibraciones en impulsos nerviosos que viajan por el nervio auditivo al cerebro. Los conductos semicirculares y la endolinfa informan sobre la posición de la cabeza y permiten mantener el equilibrio.

7. Sistema locomotor: partes y tejidos

A) Esqueleto y organización

El cuerpo humano tiene 206 huesos organizados en esqueleto axial (cráneo, columna, costillas, esternón) y esqueleto apendicular (extremidades y cinturas). Las articulaciones unen huesos mediante ligamentos y pueden ser móviles, semimóviles o inmóviles.

B) Partes del hueso

  • Epífisis: extremos ensanchados; contienen tejido esponjoso y médula roja.
  • Metáfisis: zona de transición; durante el crecimiento contiene cartílago de crecimiento (placa epifisaria).
  • Diáfisis: eje alargado; formada por tejido óseo compacto que aporta rigidez.
  • Periostio y forámenes nutritivos: membrana externa con vasos y nervios que nutren y reparan el hueso.

C) Tejidos óseos y médulas

  • Tejido óseo compacto: denso y resistente; forma la diáfisis y la superficie externa.
  • Tejido óseo esponjoso: trabéculas que reducen peso y alojan médula.
  • Médula ósea roja: hematopoyesis; produce glóbulos rojos, blancos y plaquetas.
  • Médula ósea amarilla: tejido adiposo en la cavidad medular; reserva energética.

D) Células óseas y remodelado

  • Osteoblastos: forman matriz ósea.
  • Osteocitos: mantienen la matriz.
  • Osteoclastos: reabsorben hueso para remodelado y liberación de minerales.
  • El equilibrio entre formación y reabsorción permite crecimiento, reparación y adaptación a cargas.

E) Cartílago de crecimiento

La placa epifisaria permite el alargamiento de los huesos largos durante la infancia y adolescencia; al finalizar el crecimiento se osifica.

F) Vascularización e inervación

Arterias nutritivas, periostiales y epifisarias irrigan el hueso; la inervación del periostio explica el dolor en lesiones óseas.

G) Funciones integradas

Soporte, protección de órganos, depósito de minerales (calcio y fósforo) y participación en la homeostasis mineral y la hematopoyesis.

H) Músculos y articulaciones

Los músculos esqueléticos se insertan en los huesos por tendones y actúan como palancas: la contracción acorta el músculo y mueve el hueso; la relajación permite el retorno. Suelen trabajar en pares: agonistas (mismo movimiento) y antagonistas (movimiento opuesto). Las articulaciones móviles, lubricadas por líquido sinovial, permiten distintos tipos y rangos de movimiento según su estructura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *