Sistema Inmunitario: Vacunas, Anticuerpos y Respuesta Inmunológica

Tipos de Vacunas

  • 1) Atenuadas: Contienen microorganismos vivos, pero debilitados, y cuando se inoculan originan una infección muy limitada. Se producen así muchos anticuerpos y linfocitos B de memoria que proporcionan una inmunidad intensa y de larga duración.
  • 2) Inactivas: Los microorganismos están muertos y no se reproducen al ser inoculados. Suelen necesitarse dosis de recuerdo para estimular de nuevo los linfocitos B de memoria.
  • 3) Acelulares: No son células completas, sino partes del microorganismo o anticuerpos antiidiotípicos de otro individuo.

Alteraciones del Sistema Inmunitario

Inmunodeficiencia

Debida a una acción inmunitaria insuficiente, la inmunodeficiencia es la incapacidad para desarrollar una respuesta inmunitaria adecuada ante la presencia de antígenos (Ag) extraños. Pueden causar lesiones graves en el organismo.

Hipersensibilidad

Otras alteraciones son desencadenadas por una respuesta excesiva o innecesaria: la hipersensibilidad. Se produce cuando el sistema inmune desencadena una respuesta excesiva que provoca lesiones en los tejidos del propio organismo, tanto por anticuerpos como por linfocitos T. Existen cuatro tipos:

Hipersensibilidad de Tipo I (Alergia)

Es la reacción alérgica o alergia. El desarrollo es muy rápido tras la exposición al antígeno, que en este caso se denomina alérgeno. La reacción alérgica se desarrolla en dos fases:

  • Sensibilización: Es la primera exposición al alérgeno que provoca un estímulo en los linfocitos T4, los cuales inducen la activación de los linfocitos B que fabrican inmunoglobulinas. Se cree que existe una deficiencia de linfocitos TS encargados de evitar una actuación excesiva del sistema inmune.
  • Nueva exposición al alérgeno: El alérgeno se une a las IgE, lo que provoca la desgranulación de los basófilos. Se desencadenan reacciones locales o reacciones generalizadas que pueden provocar la muerte por asfixia.

El tratamiento consiste en administrar antihistamínicos u otros medicamentos que dilatan los bronquios. Lo ideal es utilizar técnicas de inmunoterapia para desensibilizar al individuo.

Hipersensibilidad Tipo II

Las IgM o IgG activan el complemento, lo que provoca la lisis de células propias. Se encuadran en este tipo de hipersensibilidad algunas enfermedades autoinmunes, al igual que el rechazo a órganos trasplantados y la incompatibilidad entre diferentes grupos sanguíneos.

Hipersensibilidad Tipo III

Los anticuerpos se unen a antígenos libres. El complejo antígeno-anticuerpo (Ag-Ab) que se forma no es fagocitado y se activa excesivamente el complemento con una respuesta inflamatoria que libera enzimas digestivas, destruyendo tejidos. Algunas enfermedades autoinmunes se encuadran aquí.

Hipersensibilidad Tipo IV

Tarda más en desarrollarse. Este tipo de hipersensibilidad es el causante de la dermatitis de contacto. Aunque los síntomas son similares a la hipersensibilidad tipo I, no son alergias. Algunos rechazos de órganos se deben también a este tipo de hipersensibilidad.

Enfermedades Autoinmunes

Se producen cuando el sistema inmunitario ataca las propias células en un proceso autodestructivo, cuyo desarrollo es lento pero progresivo. No se conocen bien las causas que lo provocan, aunque se sospecha que puede haber un componente genético, factores endocrinos o factores externos. Ejemplos: lupus y artritis.

Defensas Inespecíficas

Inflamación

Una vez que entra el microorganismo y afecta a unas células, estas células lesionadas liberan los mediadores de la inflamación que cumplen diversas funciones: incrementan el número de fagocitos circulantes, atraen y activan a los fagocitos y aumentan la permeabilidad de los capilares para que estos puedan pasar mejor. Son vasodilatadores y estimulan las terminaciones nerviosas, provocando sensación de dolor. Así, al vasodilatar, aumenta el riego sanguíneo y hay más afluencia de fagocitos y otras células del sistema inmune, así como de fibrinógeno, que coagula y aísla la zona lesionada dificultando la diseminación del agente invasor.

Fagocitos

Pueden moverse por pseudópodos y realizar la fagocitosis. Los tipos principales son los granulocitos (con muchas enzimas antimicrobianas) y los monocitos. Cuando estos últimos salen de los capilares sanguíneos, aumentan su tamaño y se transforman en macrófagos, que pueden desplazarse libremente o permanecer fijos en un tejido. Los fagocitos actúan de cuatro formas:

  1. Fagocitando: Para ello hay que activar previamente a los fagocitos; al activarlos, incrementan su capacidad de adhesión a cualquier partícula extraña. Los primeros en actuar suelen ser los histiocitos que se encuentran en el tejido invadido. Después actúan los neutrófilos y posteriormente los macrófagos libres, con mayor actividad fagocítica. Para fagocitar hay que unirse al elemento invasor, proceso de reconocimiento favorecido por las opsoninas. Así, las bacterias opsonizadas son fagocitadas con mayor facilidad. Las opsoninas más importantes son los anticuerpos y las proteínas del complemento. Una vez fagocitado, se digiere y se expulsan los restos no digeridos. La fagocitosis es más eficiente cuando se lleva a cabo contra una superficie.
  2. Liberando productos tóxicos: Los eosinófilos llevan a cabo este proceso, importante para combatir agentes invasores de gran tamaño que no pueden ser fagocitados.
  3. Liberación de histamina: Los basófilos liberan histamina, un mediador de la inflamación.
  4. Cooperación celular: Los macrófagos cooperan con los linfocitos, activándolos para que puedan reconocer los diferentes antígenos. Se relacionan así las defensas inespecíficas y las específicas.

Fiebre

Muchos procesos infecciosos van acompañados de fiebre. Esto se debe a la presencia de pirógenos que hacen que los macrófagos liberen una sustancia denominada interleucina-1, que eleva la temperatura provocando fiebre y escalofríos. Así se combate de forma más eficaz a los microorganismos, ya que a una temperatura más alta la actividad de los fagocitos y linfocitos es mayor, mientras que la de los microorganismos es menor, pues se reproducen más lentamente.

Defensas Específicas: Respuesta Inmunitaria

La respuesta inmunitaria específica consta de tres fases:

  • A) Identificación y reconocimiento del antígeno: En muchas ocasiones han de intervenir las células presentadoras de antígenos (CPA), que hacen que el reconocimiento sea más eficaz y rápido.
  • B) Activación de los linfocitos: Los linfocitos sufren cambios metabólicos y fisiológicos y comienzan a dividirse activamente (expansión clonal). Se produce un aumento importante en el número de linfocitos. En esta activación también participan los macrófagos.
  • C) Desencadenamiento de la respuesta: Los linfocitos B se transforman en células plasmáticas que producen los anticuerpos. Los linfocitos T atacan a las células portadoras del antígeno y las destruyen. La respuesta ha de estar regulada por otros linfocitos T.

Inmunidad Humoral

Se denomina así cuando intervienen los anticuerpos, los cuales viajan por la sangre y la linfa. Los anticuerpos son creados por los linfocitos B, que se forman y diferencian en la médula ósea, adquiriendo inmunocompetencia. Se generan millones de linfocitos B diferentes, cada uno de los cuales fabrica un anticuerpo distinto. En el cuerpo solo hay unos pocos linfocitos B diferenciados e inactivos, pero cuando el antígeno se une al anticuerpo, los linfocitos B se activan y se dividen rápidamente. Los linfocitos que no contactan con el antígeno no se activan, pero siguen disponibles. Los activados se convierten en células plasmáticas y producen gran cantidad de anticuerpos. Tanto los linfocitos B activados como los de memoria se acumulan en la corteza de los ganglios linfáticos.

Tipos de Anticuerpos (Inmunoglobulinas)

  1. Inmunoglobulinas G (IgG): Son monoméricas y se localizan en sangre y líquidos extracelulares. Favorecen la fagocitosis al actuar como opsoninas y también como antitoxinas. Son las más abundantes.
  2. Inmunoglobulinas A (IgA): Monoméricas o diméricas. Se encuentran en sangre, saliva, lágrimas, leche y mocos. Protegen las mucosas y evitan la fijación de virus.
  3. Inmunoglobulinas M (IgM): Son pentaméricas. Se encuentran en la sangre y en la superficie de los linfocitos B. Activan eficazmente el complemento e inactivan antígenos. Son los primeros anticuerpos que se producen ante la exposición a un antígeno nuevo.
  4. Inmunoglobulinas D (IgD): Son monoméricas. Se encuentran en la membrana de los linfocitos B, donde reconocen antígenos y estimulan la producción de otros anticuerpos.
  5. Inmunoglobulinas E (IgE): Son monoméricas. Se encuentran en sangre y líquidos extracelulares. Provocan la desgranulación de los eosinófilos y basófilos, actuando ante estructuras de gran tamaño.

Efectos Directos e Indirectos

  • Directos (Reacciones serológicas): Neutralización, precipitación y aglutinación.
  • Indirectos: Algunos anticuerpos actúan como opsoninas para facilitar la fagocitosis, y otros activan el complemento para favorecer la inflamación.

Linfocitos T

Se generan en la médula ósea y se diferencian en el timo:

  • Linfocitos T4 (Helper): Contienen la proteína CD4. Su función es aumentar la actividad de los macrófagos y estimular a otros linfocitos T y B.
  • Linfocitos T8: Contienen la proteína CD8. Se distinguen los linfocitos TC (citotóxicos), que destruyen células alteradas, y los linfocitos TS (supresores), que evitan una respuesta inmunitaria desproporcionada.

Los linfocitos T se activan a través de células presentadoras de antígenos que portan un autoantígeno (glucoproteínas de membrana presentes en células nucleadas).

Linfocitos No B No T

Se encuentran en menor proporción, poseen gránulos citoplasmáticos y tienen una actuación inespecífica. Tras su estimulación, su número no aumenta ni origina memoria.

  • Células K (Killer): Atacan células recubiertas por anticuerpos y segregan perforinas para destruirlas.
  • Células NK (Natural Killer): Destruyen células infectadas por virus o cancerosas, y atacan órganos trasplantados. El interferón favorece su actuación. También regulan a los linfocitos B y T.

Citocinas

Son moléculas reguladoras de la respuesta inmune que coordinan las funciones de las células inmunes. Las producidas por los linfocitos se denominan linfocinas o linfoquinas.

Tolerancia Inmune

Es la capacidad del sistema inmunitario para reconocer los antígenos propios y no rechazarlos. Es imprescindible para impedir la autodestrucción del organismo.

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